lunes, 8 de noviembre de 2010

El Fonendo



















Un buen día de 1816, René Laennec, un médico francés, tenía frente a él a una mujer muy obesa. Desistió de auscultarla mediante el método tradicional de aplicar el oído directamente sobre el pecho de la enferma, porque su exuberante panículo adiposo, con toda seguridad, impediría oir ruido alguno. En un acceso de genialidad, enrolló un papel a modo de tubo y escuchó con asombro, que el sonido se amplificaba y mejoraba con creces la forma en la que desde los tiempos de Hipócrates, se venía explorando a los pacientes.
Este invento, más tarde mejorado, se asemeja con muy pocas modificaciones al fonendoscopio, o fonendo, como es conocido cariñosamente. El fonendo se ha vuelto imprescindible para la eficaz praxis de la propedéutica clínica. Es uno de los primeros regalos que recibe el joven estudiante de Medicina y constituye, sin duda, el símbolo que identifica al colectivo médico.

Es innegable el gran papel que representa el fonendo para la Medicina. Con él se llega a un diagnóstico más acertado y por tanto, al tratamiento más adecuado. Pero el también llamado estetoscopio, tiene una función mucho más importante. Viene a ser lo que la gorra de plato y la camisa con galones para el piloto de avión comercial. Todo facultativo que se precie, debe llevar colgado de su cuello, la mayor cantidad de tiempo posible, esta legendaria pieza de vestuario.

Hay una máxima al vestir esta prenda exclusiva, pret-a-porter. Hay que enseñarla a todas horas. Y aunque alguien pueda creer que es una guarrada que se deslice y accidentalmente caiga durante la comida, en el inmundo plato que te sirven en la cantina de tu hospital, nunca, repito, nunca, un médico elegante que se precie, debe jamás, retirárselo del cuello y colocarlo ni en la mesa, ni en la silla contigua.

Se puede llevar de varias maneras. Con la campana colgando a la derecha, o a la izquierda. Pero el doctor acierta siempre, cuando una de las partes no está más alta que la otra. Es un delicado equilibrio que cuesta mantener cuando se combina con el quehacer diario. Para eso hay que saber delegar y en la medida de lo posible, hacer lo mínimo, para evitar precisamente que se nos caiga de la nuca.
No tiene ninguna importancia que se sea dermatólogo, psiquiatra o médico de balneario. Hay que tener un fonendo alrededor de las yugulares, y pasearlo, que se nos vea; de igual modo como lo haría una señora de postín, mostrando para envidia de todos, esa bufanda de visón o de piel de zorro con su cabeza colgando.

Presuma usted de fonendo y de su clase, que es usted doctor, que lo sepa todo el mundo. No se prive de demostrar al mundo que forma parte de una casta superior. Y lleve orgulloso esa prenda que nos distingue del resto de los infortunados mortales.

Sé que estas recomendaciones son absolutamente supérfluas e inútiles. El vestir esta prenda y asumir el significado que tiene como elemento de distinción, está muy arraigado en la mente de cualquier galeno. Por eso ya no me sorprende ver por la mañana en el aparcamiento, a algún médico saliendo de su coche, con el cacharro ese ya dispuesto en su cogote, a modo de corbata. Y es entonces cuando la duda me embarga y me cuestiono el origen del universo. ¿Se lo llegó a poner esa mañana antes de salir de casa? ¿Se acostó anoche con él? ¿O tal vez no se lo ha quitado nunca, desde que se lo regalaron cuando estaba en primero de Medicina?

  

9 comentarios:

academico dijo...

Es una verdad como un templo...

Si bien en mi facultad hay médicos que nos tienen "prohibido" colgarnos el fonendo al cuello (cosa que es absurda, pues no usamos tanto el fonendo).

Por mi zona tampoco los médicos son los únicos en llevarlo, también lo hacen muchos enfermeros y también lo he visto en voluntarios de cruz roja (no médicos)...

Parece que es un complemento que "da caché"...

Anónimo dijo...

Parte de culpa la tienen series de tv como Hospital Central y otras más antiguas, en las que lleva el fonendo colgado al cuello hasta la psiquiatra. Para el pueblo llano se ha convertido en un símbolo de identificación del personal médico con una eficacia del 99% (cuando a algún enfermero se le olvida de meterlo en el bolsillo de su bata, como símbolo de su gremio).

Naza dijo...

Que razon tienes Mel!!!Primero pq fue mi primer regalo al acabar la carrera, y encima me lo hiciste tu(intentado deshacerte del tuyo, jeje) y luego pq en la clinica siempre hay algún meidco (y no medico) que van con el fonendo en el cuello y misteriosamente son los que menos los usan...grrrrrrrr...que rabia!!!Y mas de un compañero he visto que a la salida seguia con el fonendo en el el cuello...en fin...

Annabel Lite dijo...

Menos mal q no todos somos asi.....!!!! No puedo ni contar las veces q lo he perdido, dejado o abandonado en cualquier lugar.... Ya lo se, no es habitual de nuestra casta, pero.... Tambien hay ovejas negras, no?

academico dijo...

Por cierto, yo hace un año hablé también sobre fonendos en mi blog:

http://olhandoaooeste.blogspot.com/2009/05/el-fonendo.html

Y tuve una pequeña "discusión" con un estudiante de enfermería, al que le pareció mal que yo opinase que los Litmann de 100 euros y pico sólo se lo compraban médicos, pues para el uso de los enfermeros es algo bastante caro (y hay otros como los Riester que son muy buenos y valen sobre 20 euros)...

Al final, para "igualarse" a los médicos, se acabó comprando un Litmann clase 2 SE...

A mi me pareció (y me sigue pareciendo) un desperdicio de dinero, pero hay mucha gente que por ese "caché psicológico" paga y bastante dinero...

Por cierto, como digo en esa entrada, yo era "muy feliz" con mi Riester de 20€ (y a día de hoy sigo pensando que es exactamente igual de efectivo), pero en 3º me vi "presionado" para comprarme un Litmann... no es que te presionen, sino que como con Litmann estabas mejor visto por tus profesores de prácticas...

Eso sí, el fonendo se quedaba en el bolsillo (nos prohibían llevarlo al cuello).

José Amaro dijo...

Para fonendo, el que lucía el doctor Leslie Nielsen durante el accidentado vuelo de "Aterriza como puedas". Eso es un médico y no el que interpretaba Emilio Aragón, más próximo al doctor Grijander que a "Urgencias".
Aunque, a decir verdad, habida cuenta de cómo diagnostican algunos galenos (afortunadamente, pocos) parece que llevasen tal herramienta de trabajo colgada de salva sea la parte y no digo más... Saludos cariñosos y fonendoscópicos.

melkarr dijo...

Yo hace años que me desprendí de él. Sí, no tengo ninguno...
Y cuando lo necesito, simplemente lo pido. No soy neumólogo, si hay alguna urgencia que lo requiere, simplemente abro la maleta y cojo el de la ambulancia/helicóptero.
Una vez me dijo un técnico de la ambulancia: "¿Te imaginas que los técnicos fuésemos con los cables del freno colgando del cuello?"

Sí, lo reconozco, soy un esnob. De hecho me conocen como el médico que nunca trae el fonendo a las guardias...

melkarr dijo...

Permítame una correción, Sr. José Amaro. No fue en Aterriza como puedas. Fue en: "Aeroplano".

Anónimo dijo...

Me ha parecido genial,pero hubiera estado mas completa si incluyera algo de autocritica, aunque bien pensado, quizás el fonendo no, pero no me negarás que el tensiometro si que lo llevas siempre encima, por si tienes que ir a algun mercado municipal, jejeje. Una pena que no se cuelguen, si no marcarias tendencia.:)
Kokoforokoko-koko