martes, 4 de octubre de 2011

Historias de hospital (Parte 2)


El trabajo en la calle, en la ambulancia o en el helicóptero, te alejan del hospital y de sus historias. Pero a veces, si tenemos suerte, cuando pasamos por allí, si mantenemos los ojos y los oídos abiertos, podemos ser testigos de las historias más interesantes que puede haber: Las historias humanas de los hospitales.

AMC

Para todos aquellos profanos a quienes llegue a sus manos un informe de hospital y se encuentren con misteriosos acrónimos, quiero desvelarles algo. Sé que me gano el descrédito de mis colegas, porque ahora que ya no se escribe a mano, era nuestro último reducto para que la jerga médica fuese ilegible. Que sepan todos que PAC es paciente, un EKG no es un encaje, es un electrocardiograma, AM no es la hora, significa antecedentes médicos. FX, DX y RX no son modelos de citröen, quieren decir fractura, diagnóstico y radiografía. 
Hay muchos más, ya los contaré otro día, pero no quiero dejar de revelar otro más. Desde un tiempo a esta parte, se da gran importancia a tener o no tener AMC, que aquí descubro, como el mago que explica su truco,  que se trata de Alergias Médicas Conocidas.
Preguntar por las alergias de nuestros pacientes, se ha convertido en parada obligada cuando haces una historia clínica, como me pasó con Doña Rosa:

- Dígame, Rosa, ¿es usted alérgica a algún medicamento? - pregunto de forma rutinaria.
Doña Rosa, de L'Hospitalet de toda la vida, me contesta:
- A veces soy alérgica a la penecilina.
-  ¿¿A veces?? - pregunto, levantando mi ceja izquierda - ¿Cómo que es alérgica a veces?
- Pues que cuando me la ponen, me pongo mala, si no, no...

Y en la diminuta casilla del informe donde hay que poner las AMC, escribo obediente: Penicilina, a veces...


Luces, cámara y acción

Como cada tarde, Albert sacó a pasear a su perro Rififí por el paseo junto al mar, en un pequeño pueblo de la Costa Brava gerundense. A un hombre como él, soltero, de 45 años, que todavía vive con su madre, la costumbre y el orden se habían convertido en sus compañeras habituales. Para alguien como Albert, la improvisación y las sorpresas, estaban proscritas en su forma de vida.

Aquella tarde, mientras caminaba con su perrillo insulso, se notó un dolor agudo en el pecho, como un peso. Como ya estaba cerca de casa, dejó a Rififí. Al salir de casa, el dolor había desaparecido por completo, pero para estar más tranquilo, decidió acercarse al ambulatorio, que en Cataluña llaman CAP (centro de atención primaria). En casa no estaba su madre, que probablemente se encontraría en el centro social de Convergència i Unió, jugando al bingo o a lo mejor, incluso al bridge. No importa, en seguida estaría de vuelta.

Albert explica este dolor al médico del CAP, que alarmado, le acuesta rápidamente en la camilla y le hace un EKG (que ya expliqué lo que significa).
El resultado del electro no es concluyente - parece que hay como una elevación - le dice el médico, no muy convencido. Con el pergamino agarrado por ambas manos, y dándole vueltas al papel milimetrado, el médico se marchó con cara preocupada al despacho contiguo.
Al cabo de un momento apareció más relajado y mientras volvía a explicarle el electro, irrumpen en la consulta tres personas vestidas de amarillo fluorescente. El médico del CAP respira más tranquilo. Acaba de llegar la ambulancia medicalizada.

El alivio del médico del CAP, se traduce en un hipotético testigo que ahora le toca recoger al médico de la ambulancia. Tras escuchar las indicaciones de su colega del CAP, vuelve a mirar el pergamino con cara circunspecta.

- No lo tengo claro, pero por si acaso, activamos el código IAM - dice muy serio el médico de la ambulancia. El médico del CAP, está de acuerdo. Su cara parece decir: Mejor pasarse, que quedarse cortos.

A todas éstas, la enfermera le pregunta a Albert si tiene dolor. Él, testigo de excepción de lo que va sucediendo, niega con la cabeza y titubeando, contesta:
- No, no, no me duele nada. Cuando vine al CAP ya no me dolía...

La maquinaria del código IAM es imparable. Sin decirle una palabra, Albert es trasladado a la camilla de la ambulancia y de ahí, a ritmo de sirenas que chillan por Platja d'Aro "A mí no, a mí no...", se dirigen velozmente a un prado cercano.
Cuando se abren las puertas de la ambulancia, a los pies de Albert, él se incorpora y ve un helicóptero amarillo con otro equipo médico esperándolos.

- Oiga - dice Albert - tengo que avisar a mi madre, que no sabe nada...
- ¡No se levante! - le espeta el médico de la ambulancia - ya la llamará después, no se preocupe. Ahora es importante que no se mueva.

Y tras esta breve conversación, casi sin darse cuenta, lo han cambiado a la camilla del helicóptero. La nueva enfermera le explica que le van a poner unos cascos para el ruido y que no va a poder hablar con nadie, pero que levante la mano si durante el trayecto le vuelve el dolor.
- Pero si no me duele nada - replica Albert.
- Mejor - le contesta la enfermera y diciendo esto, le coloca los auriculares.
Con el rabillo del ojo ve al médico del helicóptero estudiar minuciosamente el electro y sacudir la cabeza de un lado a otro.

En seguida se pone en marcha la aeronave y efectivamente, tal y como le habían dicho, el ruido no le permite a Albert poder comunicarse con nadie.
No pasa más de media hora, que llegan a su destino, Barcelona y se repite la operación, pero esta vez a la inversa.
Allí, a pie de helicóptero, una nueva ambulancia con otro equipo sanitario.
Albert no tiene dificultad en escuchar la conversación entre el médico del helicóptero y el de la ambulancia, que va a acercarlo al hospital:

- ...y éste es el electro. Yo no veo nada, a mí no me parece que sea un infarto. Pero ante la duda...
- Yo tampoco veo nada - dice el médico de la ambulancia - pero bueno, ellos sabrán. Vamos, que nos esperan en hemodinamia. Ya dirán los cardiólogos de Bellvitge, que para eso son los sabios...

Una vez dentro de la ambulancia, el médico y la enfermera le vuelven a hacer las mismas preguntas. Él insiste en intentar llamar a su madre, que ya debe estar preocupada. Ellos le dan la misma respuesta: Ya lo harás más tarde.
Durante el corto trayecto le explican que van a ir a hemodinamia, donde le harán un cateterismo, para descartar alguna lesión coronaria. Le pincharán o en el brazo o en la ingle y le introducirán un cable hasta el corazón, para desatascarle las coronarias.
Albert apenas puede reaccionar y se le ponen los pelos de punta, sólo con pensarlo. Ya están dentro del hospital y mientras piensa lo que le acaban de decir, va viendo cómo las luces del pasillo se van desplazando a gran velocidad sobre él.
Por fin, se detiene la camilla. Acaban de llegar a una especie de quirófano.
Dos enfermeras vestidas de verde empiezan a desvestirlo, retirándole los pantalones.
Aparece el cardiólogo vestido de igual color, que le saluda y le pregunta si tiene dolor.
- No, no, doctor, de verdad que no me duele. Yo estaba tan tranquilo en Platja d'Aro paseando a mi perro y antes de que me diese cuenta, aquí estoy, en un quirófano, en Barcelona...
- Vamos a pincharle y a mirarle las coronarias por dentro - le explica el galeno, mientras observa con cara dubitativa el electrocardiograma.
- ¿Puedo llamar a mi madre? - insiste Albert.
- Después la llamará, no se preocupe.
Albert miró hacia abajo y vio cómo le retiraban los calzoncillos.

- Esto no me puede estar pasando a mí - balbuceaba Albert y agarrando firmemente el brazo del cardiólogo, le dijo: Dígame la verdad, doctor. Esto es una película ¿verdad? - mientras, la enfermera le cogía el pene, se lo retiraba hacia un lado y empezaba a afeitarle los genitales.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Madre mía, no me puedo creer que esto sea cierto, que locura! Y pobre hombre, que alguien llame a su madre! a veces nos pasamos de rosca pero hasta limites insospechados...Y una curiosidad, de verdad se activa un código de IAM y se lleven directamente los pacientes a la hemodinamica!!!!!!!!?????? No puedo creerlo, no me parece ni medio normal! Que ha pasado con la clínica predomina? Y seriar Electros? Y sacar unas enzimas si tienes dudas?
En fin, he descubierto hoy tu blog pos casualidad y lo añado a mis favoritos.
Soy medico de familia, también trabaje un tiempo en urgencias, y ahora soy R2 de anestesia...

melkarr dijo...

Hola, Schlappen00:
Tiene un cierto toque dramático, pero más o menos, así sucedió.
Aquí, en Cataluña, cuando un médico de una centro de salud activa el código IAM, con una serie de criterios médicos(elevación de ST), y de tiempo (no más de 90'), para ser trasladado a un centro de referencia con hemodinamia. Lo que sucede en muchas ocasiones, es que una vez que la maquinaria echa a andar, es difícil de parar. No sé el porcentaje exacto, pero creo que los cateterismos blancos (los que salen normales), rondan en torno al 15%. Este caso, por supuesto, fue uno de ellos.
Bienvenido a este blog, Schlappen, estás en tu casa.