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martes, 5 de octubre de 2010

La música de Melkarr

La música ha sido una gran compañía desde hace mucho tiempo. 
Quizás es el compañero más duradero y fiel. Se podría decir que hay una canción para cada momento que ha sido importante en nuestra vida. 
Hace poco descubrí un programa informático, que combinado con el GPS es capaz de reconocer cualquier canción, identificarla y memorizar dónde la has escuchado. A mí me gusta más el método tradicional de intentar recordar. Y de preguntar: ¿te acuerdas cuando oímos esto? O poder decir: Siempre que suena ese tema, me acuerdo de ti...
Nuestra primera canción, nuestro primer baile, nuestro primer beso, nuestra primera noche juntos, nuestro primer desengaño, aquel verano... A todos nos pasa un poco lo mismo. Oyes una canción en la radio y sin poder evitarlo, elevas tus pies del suelo, se te nubla la vista y los recuerdos se apoderan de ti.

La música sigue conmigo y no me decido a abandonarla. Pero la música en mi vida no es sólo recuerdos y nostalgia, también es mi particular banda sonora de cada día, incorporándose nuevas aportaciones musicales a cada uno de los capítulos que voy viviendo. Incluso ha inspirado algún que otro post de este blog. Por eso, tras pensarlo un tiempo, he decidido abrir un nuevo blog, paralelo a este, que se llamará La música de Melkarr.

En La música de Melkarr cada miércoles aparecerá una canción, acompañada de historias, de dentro y de fuera de ella, a modo de anotaciones al margen, que acompañan al texto principal. Sé que mis gustos no se corresponderán con la mayoría y que cada uno haría una lista completamente distinta, pero a lo mejor, como una ventanita que da a un mundo distinto, tal vez pueda servir a alguien para descubrir cosas nuevas. A partir de ahora se dobla el trabajo de escribir, pero en cambio, el inmenso placer, se multiplica. 

martes, 6 de abril de 2010

Vuelta a casa

Ya estamos todos en nuestro sitio. Todo ya está en su lugar. Ya hemos llegado a casa, los niños bañados, embutidos en su pijama, cenados y dormiditos en su cama. Mañana al cole, que ya toca y Papá a otro miércoles compartido con sus amigos los inconscientes. No olvidemos a los Doctores Temerosos, y a la ínclita Dra. Doubtfire, centinela de los miércoles, siempre dispuesta a hacerte recorrer mundo a las horas más intempestivas y por los motivos más injustificados.
Las vacaciones pequeñas como éstas, son una pequeña crueldad. Cuando empiezas a cogerle el tranquillo, vuelve nuestra vida cotidiana. Ahora es cuando pienso en estos pequeños ratos, que hemos pasado con nuestra familia de ultramar y con esos amigos que siempre quise tener y que un día los encontré.
En estos días de vacaciones Marta nos ha propuesto hacer un grupo musical. Dice que si los hermanos Jackson formaron los Jackson Five, ella y sus hermanos deberían llamarse Carrillo Free (Three). Creo que no le haremos mucho caso, porque a pesar de su voluntad y de su amplio repertorio lírico, tiene un oído musical de pena, pobrecita mía...
En cambio Guille, nos ha sorprendido con unas dotes musicales que ni imaginábamos a sus 22 meses de edad. Ha descubierto una armónica, que puesta en sus labios, nos deleita con el famoso Blues de la ambulancia, maravillosa tonada a dos notas, que recuerda la sirena de ese vehículo de emergencia, que tan buenos recuerdos me trae. Prudentemente le ocultamos la armónica en el avión, para evitar que los pasajeros escucharan su composición. Es obvio, si no, les saturamos y no comprarán el disco...